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¿Ves? La aplicación es perfecta para eso.

Suena genial Nah, no me interesa
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“Ya cuando llueve ni lloro, no sé, no quiero convertirme en una redundancia. Mamá dijo hoy una verdad que me hizo estremecer y miré el cielo todo apretado a punto de derramarse. Dijo “Este último tiempo nos han decepcionado mucho, una decepción más no importa”. Hice un repaso mental, mientras veía como me derrumbaba así como el cielo. Me nublé. Miré cada una de las personas que fueron y ya no son. Los que prometieron, los que soñaron, los que fingieron, los que me soltaron de sopetón, los que se quedaron pero no estaban, los que quedan, los que dicen estar, los que mostraron quiénes son, los que dolieron, los que lloré, los que me dio igual, los que nunca estuvieron. Miré cada una de la cicatrices, y de las heridas sin sanar. No eché a ninguno de menos. Ni siquiera deseé que las cosas fuesen diferentes. Recordé las palabras tibias y llenas de melancolía (de la que rompe) de mamá, y al mirarme la última herida (la más reciente) no lloré, me dije “una decepción más no importa no lloraré más contigo, cielo, ya no.”

Libro: Radiografía de un corazón de origami | M. Sierra Villanueva (via ideasviajando)

Fuente: ideasviajando